Sorpresivamente me enteré, no imagino mi cara, pero seguramente si me esmero un poco y pido opiniones puedo recibir una descripción minuto a minuto de cada uno de mis movimientos faciales; del proceso del enrojecimiento de mi cara, de la manifestación de mis nervios y del temor de sentirme expuesta y vulnerable.
Para satisfacer el amarillismo del proceso, puedo decir que lo primero que sentí fue pánico, de ahí como mi piel se erizaba hasta llegar a mis cejas que se arrugaron, toditas; y fruncieron el ceño impidiendome abrir los ojos. No se por qué pero normalmente cuando algo me avergüenza demasiado no puedo evitar la reacción física de jorobarme, ponerme las manos en la cara y repetir muchas veces en silencio una frase que hasta el día de hoy lo único que me ha dado es tiempo para pensar...."si no me muevo, no me ve; si no me muevo, no me ve".
En ese segundo no tuve el valor de mirar de frente, y aunque se que realmente no tengo nada de qué avergonzarme, creo que fue la sorpresa y sobre todo la ingenuidad de no apostarle todo a la curiosidad ajena. En fin,... me sentí chiquitita e indefensa.
He tenido un par de horas para meditarlo, y como diría el viejo y conocido refrán: lo hecho, hecho está, así que nada más me queda aceptarlo, agradecer los comentarios, valorar el tiempo invertido y tragarme la pena que me queda.
Lamento mucho no haber disfrutado el momento, (la emoción estaba ahí pero le ganó mi temor) y haberme cerrado sin escuchar todo eso que creo quedó pendiente por decir. Tampoco tuve la oportunidad de pedir una disculpa por mi reacción, pero en esta ocasión si me agarraron en curva. Jamás me imaginé un momento así....
Ojalá y algún día tenga la oportunidad de dar el tiempo y no cerrarme. Pero en serio... no me lo esperaba. Pero con todo y todo,.... Muchas gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario