sábado, 17 de octubre de 2009

Missing my rommie

Ahí estuvo siempre... presente, haciendo ruido cuando se necesitaba, mostrandome el mundo, acompañándome a esperar a Morfeo, despertándome en las mañanas, haciendome compañía, distrayendome para que yo llegara tarde, a cualquier lugar a cualquier hora.
Ahí estuvo siempre, mientras despertaba, me bañaba o acomodaba mis cosas. Muchas veces la dejé hablar sola, durante horas, sin poner mayor atención a lo que decía, cómo lo decía. A lo que me mostraba.. ahí; como parte del ambiente; llenando un espacio que hacía todo más acogedor.
Hoy no está. Enfermó para hacerme notar la falta que me hace, para ayudarme a explorar distintos horizontes, para dejar de depender de ella; para retomar mi lectura, para continuar las labores del hogar en silencio, para enseñarme a conciliar el sueño sin su ayuda.
Y si; la extraño tanto que todo el fin de semana he pensado la falta que hace, he llenado mi vacío con comida, he intentado hacer uso de cualquier clase de entretenimiento para no notar su ausencia absolutamente sin éxito. De la puritita tristeza dormí 13 horas sin ella, y al despertar y dar la vuelta, ella no estaba ahí, para escucharla nuevamente y volvió a dolerme.
Mi cuarto se siente vacío, mi cama aburrida y yo triste, por no poder disfrutar del canal más aburrido del mundo, por no poder ver las noticias en la mañana y sobre todo me siento tensa con sólo imaginar lo que me costará una nueva.

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