Hoy desperté con la alarma, me quedé viendo la pared aproximadamente 20 minutos, pensando sin pensar, repasando los pendientes del día, añorando la primera taza de café y con la recurrente idea de que el muro ya no es tan blanco y necesita pintura.
Me costó mucho trabajo arrastrarme hasta la cocina, poner el café, abrir la puerta del refrigerador; picar un poco de papaya e intentar desayunar.
Me ví los pies. Estaban hinchados, las manos también, me dió pánico verme al espejo sólo de imaginarme el volumen de las bolsas de los ojos. En ese momento pensé "qué bueno que no despierto acompañada, si así fuese seguramente ya me habrían abandonado, o quizá yo lo hubiese hecho".
Terminé de desayunar, me serví el café y me arrastré hasta la cama, el día nublado me invitó a tomarme otros 20 minutos más pensando sin pensar. Me quedé dormida.
A las 8 desperté de un brincó, corrí a la regadera y de paso me dí cuenta de la cara de desgracia, de los ojos de regalo, de las ojeras y de las brillantes canas que hacen su aparición a una semana de haber recibido un poco de tinte.... Tenía sólo un arete, olvidé quitarlos antes de dormir y me encargué de romperlos dormida. También rompí mi cadenita de perlas. Todo anunciaba un pésimo día.
Me bañé por obligación y respeto a mi entorno, me sequé el cabello y apliqué uno de los millones de remedios para lo ojos hinchados que tengo. Me puse lo primero que encontré. Sí, lo primero, así que obviamente mi atuendo no mejoró en nada mi humor.
Subí al auto, abrí el portón y conduje por el camino de siempre.... la idea recurrente de que no me gusta mi trabajo, que lo que hago no me hace feliz, que peso millones de kilos, que soy fea, gorda, mal vestida, pobre inculta e inutil rondó por mi cabeza hasta que en el camino me encontré a mi hermano.
Cahrlamos un rato... reflexioné acerca del hermitañismo hereditario que seguramente tengo, porque quería regresarme a casa, no ver a nadie y simplemente ganar dinero sin tener contacto con el mundo.
Me despedí, conduje, al dar la vuelta en la esquina reparé en que no le dí un abrazo de despedida, tampoco le dije que lo quiero mucho.
Llegué a la oficina, no recuerdo más porque últimamente bloqueo la conciencia y me limito a obedecer, a actuar en automático, a dividir mis actividades en dos, una que hace todo de manera automática y la otra que se encarga de pedirle paciencia a todos los santos para no pegar de gritos ante todas las pendejadas que suceden día a día.
Pasó la mañana, momentos más, momentos menos, volví a pensar en cómo resolver lo que tenía enfrente, la manera lógica y la productiva implica mucho trabajo, paciencia, convencer a pendejos... Mejor me limito a obedecer, hoy no tengo el ánimo de ser proactiva.
En algún momento noté el tornado que había pasado por mi escritorio, la tonelada de papeles mal organizados, cosas pendientes, revistas que nadie lee; y ahí encontré mi respuesta. Un artículo en una revista que no tolero que se llama Ganar Salud, cuyo título me atrapó en un segundo y decía así: "Síndrome Premenstrual, Casi todas lo tienen y pocas lo saben." -Este padecimiento fue considerado por mucho tiempo conseciencia de una supuesta personalidad neurótica de la mujer-
Ahí está!!!!!!! Ni estoy loca, ni soy bipolar, ni tengo un mal día, ni estoy gorda, ni fea, ni fracasada, ni inútil, ni histérica; simplemente formo parte del 30% de las mujeres en edad reproductiva cuyos transtornos se catalogan como Trastorno Disfórico Premenstrual!!!
Y aunque leyendo sobre el asunto, no resulta nada grato, he convivido con esa cosa los últimos años, y quizá deba de seguir con los tratamientos "alternativos" para "mejorar los síntomas".
Por qué escribo esto hoy? Porque en cierto modo considero necesario explicarle al mundo que mis arranques, las cosas feas que digo, las que hago, las que pienso, las que opino; los repentinos cambios de humor, las respuestas ilógicas y la no congruencia, no significan que padezca de mis facultades mentales, o que esté clínicamente loca. Más bien, quiere decir que mes a mes lucho con un torrente de hormonas que me hacen perder la razón, pero que en el fondo hacen que sea quien soy. A quién le guste bien... a quien no también... pero como moraleja, el 90% de las mujeres padece el Síndrome Premenstrual, de esas 75% tienen síntomas serios y sólo el 30% puede ser catalogado como TDPM, lo que quiere decir,.... que soy en exceso diferente a las demás!
1 comentario:
Aplica a mis actuales días de gordura, desgano, hinchazón, mala vibra y pesadez... ¡Me lleva!
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