Hubo un caos... el esperado. Me enfrenté al más grande de mis miedos, (de ladito porque soy cobarde). Abri la boca... dejé que Libertad Lamarque hablara más no cantara y de hecho hizo algo digno de un Tango.
Ví la verdad, esa a la que le tenía tanto miedo. Pude escuchar pieza por pieza los añicos de mi corazón caerse al piso... Respiraba profundamente conteniendo las lágrimas y sobre todo procurando que los dedos no mancharan de ira algo que tenía que ser, bonito.
Te he dicho que soy cursi? lo sabías? Sabías que soy una soñadora empedernida, que me hago ilusiones con cualquier cosa, que tengo la habilidad de canonizar a los seres humanos, tenerles devoción y hacerles clubs de fans?
Hay tantas cosas que no dejé que supieras de mi.... y por eso me convertí en Tamarinda..
Esta tarde algo pasó; el molde de Tamarinda se rompió, y poco a poco empecé a vomitar sin poder detener a Tamara, la verdadera, la que siemrpe estuvo ahí; guardada, dormida y amordazada. La que tenía que ser para estar contigo.
Siempre tuve pánico de ser yo misma. Vergüenza de mis cursilerías, por aquello de las décadas. Pero en fin. No se resistió más. Salió, embarró las paredes, causó en desastre digno de un DN3, el huracán movio todo lo inamovible pero después de ese instante... de esa hora u hora y media de tensión. Tal y como lo dice el viejo y conocido refrán... llegó la calma. Así se vió la tarde y de hecho hasta la tierra tembló.
Será que eso signifique algo?
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