viernes, 25 de junio de 2010

Llueve con sol; y el arcoiris?

Que difícil es extrañarte tanto, así; en la tarde, cuando llueve, cuando estoy cansada, después de una semana sin tu sonrisa.... Es difícil no pensar en ti, reprimir la necesidad, la imaginación la incertidumbre. A todo se acostumbra uno no? Ha llovido todas las tardes desde que no te veo.... Hoy llueve con sol. Será que ya estamos cerca de nuestro arcoiris? O por lo menos muy cerca de la olla de oro que espera justo al final.... Te extraño

lunes, 21 de junio de 2010

Monólogo al mal gusto

Pero si tú mas que nadie lo sabe, ¿por qué lo dudas?

Tú eres el testigo ocular perfecto de que últimamente padezco del síndrome incurable del "tengo hueva" masivo que ha atacado a más de la mitad de la población desde el sexenio de Echeverría.

No entiendo por qué lo dudas. Si, así me atreví a salir y ya sé que más que vestido parece pijama y más que buen cuerpo no es favorecedor pero medió pereza.... Rompí la regla de "antes muerta que sencilla" y tuve valor de salir así a la calle.

Que ¿qué me dió valor?, ¿que por qué lo hice?, ¿todavía preguntas?

¿Tú realmente crees que es sencillo vestirse bien todos los días y combinar todo para gustarme a mí y al mismo tiempo gustarte a tí?

No, no lo es... Y mucho menos cuando uno ve años y millones de pesos, suelas, paciencia, estacionamientos y combinaciones invertidos en competir contra el mal gusto. ¿O debo decir el MUY mal gusto?...

¡Qué más da si salgo en algo que parece pijama hoy! ¡Qué mas da si el calzón se marca, el escote no es el adecuado o el color marca las manchas de sudor en las axilas!. Dime qué más da, si al final, al parecer; eso es lo de menos.

miércoles, 16 de junio de 2010

La historia de una torta de elote.


Siete años después del primer campanazo en el que mi vida cambió, sólo se me ocurrió “celebrar” el momento trayendo al paladar un recuerdo de sabor de antaño, de hogar, del lugar donde sonó la campana.

Huevo, elote, leche, polvo para hornear, canela, vainilla y 13 años después de la última vez que puse en práctica la receta de la familia, salió esto.
Quería una presentación especial... inventé como adornarla, enchine una por una las hojas del elote en un palillo y las sequé para que mantuvieran la forma de rizo sin que cambiaran de color.
Quería que tuviera el tamaño perfecto, el color, el aroma, la textura y la presentación perfecta, con la ilusión de hacer de "el momento" una sopresa "perfecta".

Lo mejor de tanta perfección es que todo quedó en una imagen.
Los únicos paladares que recordaron el sabor de hogar, de antaño y de “casa” fueron los de mis hermanos….
Pero bien o mal me salió bonito no?

martes, 8 de junio de 2010

Quién soy yo?

Esa es una pregunta que puede llegar a ser difícil de contestar, sobre todo cuando soy demasiado exigente conmigo misma pero trataré de hacer de la respuesta una especia de biografía objetiva.

Familiarmente soy nieta del "Sr. Trabaja porque si no te mueres", también del "Sr. Arbano hay que hacer negocio", hija del "Sr. levaaantate y a trabajar, todo lo que te pasa es porque no estás haciendo nada" y de la "Sra. ay hijita, estás asi porque seguramente estás haciendo algo mal"

Y bueno, soy hermana del "Sr. no me meto en la vida de nadie", del "Sr. el que tendría que acostumbrarse sería mi hígado" y de la "Srita. fiejta, fiejta"


Tengo "novio", mismo que tiene esposa, mismo que jura que ya no aguanta y caso al que yo hago como que le creo pensando todos los días que lo más probable es que me convierta en una estadística más para "mujer casos de la vida real". (obvio no entraría en la rosa de guadalupe porque creo qe para resolver mis problemas se necesita más ciencia y decisión que milagros).
A ese "novio", le tengo más fé que a una religión, más admiración que a un santo, más comprensión que a mi misma y más ilusión que a un regalo de navidad.

Tengo un trabajo estresante... en el que debería de tener ambición, sangre fría y ganas de chingar para poder llevarlo a cabo como lo llevan los demás. Pero desafortunadamente no tengo las características necesarias para hacer las cosas pensando en que el que no tranza no avanza y sigo teniendo la ilusión de que si no puedo cambiar a mi país mínimo puedo cambiar a las personas que me rodean para que ellas contagien de valores sucesivamente a quienes los rodean.

Vivo sola, me gustan las plantas, hablo con ellas pensando que así van a crecer más verdes más bonitas y más rápido. Me gusta la tranquilidad, el silencio, el humor negro, comprar ropa, verme muy bien, los zapatos y detesto la dimensión de mis piernas. Me gusta concinar, inventar cosas ricas de comer que de preferencia no engorden. Me llena de placer alimentar a los demás.

Me molestan los tumultos y he dejado de ir al cine no sólo por la cantidad de gente en las salas, sino también por la ira que me provoca pagar millones de dólares de estacionamiento además de lo que cuesta la entrada al cine así que veo películas en la comodidad de mi hogar.

No me gusta mucho la "fiejta" soy una persona tranquila, tengo mucho cariño por mis amigos y me considero una amiga bastante fiel..

Soy indecisa a la hora de vestirme, doy mil vueltas, me cuesta útlimamente mucho trabajo concentrarme, tener paciencia, e incluso tener paciencia para hacer las pocas cosas que me gustan.

Sufro dolores "de parto" cada 25 días, y duran mucho tiempo... eso ha ido incrementandose desde hace algunos años por tal motivo el día de hoy no sé ni quien soy, ni lo que hago, ni lo que quiero y no le tengo paciencia a ninguno de los señores citados anteriormente, ni a mis amigos ni a mis plantas ni siquiera al fuego de mi estufa.

Esa soy yo el día de hoy a MUY grandes rasgos...

martes, 1 de junio de 2010

De la cama a la cocina

Que las cosas no cambien me llenan de una seguridad terrible, tenerle miedo al anochecer, a los sueños, a los días, al contacto con mi cuerpo. Al silencio, a la soledad de la noche, en donde todo sale, fluye se hace presente y no se puede distraer con lo cotidiano.

Es irónico pensar que eso es un lugar seguro, pero lo entiendo, convivo con eso, lo conozco, estoy acostumbrada y hasta el día de hoy no me he atrevido a intentar otra manera de vivir.

Es difícil entender los días, deslizarse al suelo y reptar hasta conseguir las fuerzas para llevar a cabo una actividad, cualquiera que sea... hasta la más sencilla rutina. Intentar por todos los medios ser normal. Pero esta dificultad es cómoda; algunos pensarán drámática, o afán de protagonismo, ganas de llamar la atención.... recursos de alguien que no es normal.

¿Qué es ser normal?

Todos hablan de normalidades, de costumbres, de paradigmas, sin siquiera pensar si esa normalidad es la que nos corresponde a todos. Yo sé que no soy normal, y lo acepto, y lo siento y me disgusta y me gusta y me acompleja y me preocupa y me tiene sola.

Pero cómo fué que llegué aquó. Al día de hoy; al cuestionamiento cotidiano, a la lucha diaria por no perder las riendas, por mantenerme cuerda, por ser feliz, estado que raramente consigo.

Sé que mis ideas son normales, mis conjeturas son normales mis deducciones son normales, mucho más normales que las de los demás. Lo que no lo son son mis reacciones, mi autocrítica, mi exigencia, mi afán de perfeccionismo mi autojuicio. Mi propia definición de perfección.

Sé que este lugar tan cómodo, seguro, cínico y tenebroso es el que no me deja seguir adelante, atreverme a romper esquemas, a hacer lo que quiero a permitirme fallar y no ser perfecta y aterrorizada confieso que comienzo a dar los pasos a lo desconocido en la búsqueda de lo distinto de un lugar diferente, uno que quizá sea aún menos normal pero mucho más alegre.