lunes, 21 de junio de 2010

Monólogo al mal gusto

Pero si tú mas que nadie lo sabe, ¿por qué lo dudas?

Tú eres el testigo ocular perfecto de que últimamente padezco del síndrome incurable del "tengo hueva" masivo que ha atacado a más de la mitad de la población desde el sexenio de Echeverría.

No entiendo por qué lo dudas. Si, así me atreví a salir y ya sé que más que vestido parece pijama y más que buen cuerpo no es favorecedor pero medió pereza.... Rompí la regla de "antes muerta que sencilla" y tuve valor de salir así a la calle.

Que ¿qué me dió valor?, ¿que por qué lo hice?, ¿todavía preguntas?

¿Tú realmente crees que es sencillo vestirse bien todos los días y combinar todo para gustarme a mí y al mismo tiempo gustarte a tí?

No, no lo es... Y mucho menos cuando uno ve años y millones de pesos, suelas, paciencia, estacionamientos y combinaciones invertidos en competir contra el mal gusto. ¿O debo decir el MUY mal gusto?...

¡Qué más da si salgo en algo que parece pijama hoy! ¡Qué mas da si el calzón se marca, el escote no es el adecuado o el color marca las manchas de sudor en las axilas!. Dime qué más da, si al final, al parecer; eso es lo de menos.

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