Ayer fué un día infernal. Aunque bueno me encargué de sacar todo el ardor de mi cuerpo vía twitter (obvio sin obtener nada más que liberación). Afortunadamente terminé el día más tranquila de lo que lo comencé y creo que fué por la llegada de las nuevas plantas (mis niñas) a la casa.
Hoy me desperté tranquila, he estado meditando mucho, leyendo más y todavía tengo muchas pregnutas en la cabeza y una sensación de vacío y perdida que me cuesta un poco de trabajo manejar.
¿Estaré cometiendo un error?, no lo sé. Pero en ese ánimo intenté oooootra vez, sin respuesta por supuesto, entablar conversación y nuevamente obtuve como respuesta el dulce o angustiante sonido del silencio.
Entre las cosas que han pasado por mi cabeza pero que mi corazón se rehúsa a dejar ir está el asunto de dar/recibir... También la pregunta, qué es mejor. Amar o que te amen? Todavía no tengo respuesta pero sí tengo una ligera noción de que en esta situación pues no ha sido "equitativo".
La idea de lucha por lo que quieres ronda por mi cabeza, pero definitivamente me niego a cometer el absurdo de obligar a alguien que no quiere estar conmigo a que lo haga. Considero que eso genera mal karma, pero aún no encuentro la receta para aceptar la voluntad de los demás, su personalidad, sus intereses y prioridades y simplemente dejar ir.
Procesos difíciles....
Hoy tampoco quise pasar por el edificio aquel... Creo que lo haré hasta el primero de agosto.
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