Es lunes 26 de julio, son 10.28 am y después de un café y transplantar mi matita de lavanda; misma que mi hada madrina se encargó de ahogar durante mis vacaciones, estoy sentada en mi cama a punto de meterme a bañar para irme a trabajar.
Si, odio los lunes... me siento triste y por si fuese poca cosa hoy es el día 17 de mi ciclo (el más difícil) y además comienza la cuenta regresiva para la decisión del mes de agosto.
No puedo hacer una descripción clara de la confusión que traigo adentro, soy un desastre natural en emociones y pensamientos y no encuentro ni la punta ni la cola.
Algo muy dentro de mi me dice que es el momento de dejar ir..... de aceptar, de dejar de enfocarme en una cosa, liberar. Y creo que me siento así porque no encuentro qué mas dar. Como que siento que se me acabó, y de hecho ya tampoco espero... simplemente ya no hay.
Así que bueno, es momento de reinventar todo. Prioridades, sueños, deseos, metas, emociones. Reinventar uuuna vez más a Tamarinda (no sé cuántas veces ya lo he hecho y no ha funcionado aun) pero obviamente tengo la intención de hacerlo aprendiendo y sobre todo no quiero desarrollar ni rencores ni mal karma. Y eso cómo? pues creo que aceptando que la voluntad de los demás no tiene nada que ver con mi manera de ser, respetar esa voluntad, aceptar a las personas como son y creo que simplemente darle la vuelta a la página con el cariño y la madurez que creo que la experiencia me dejó.
Sé que serán 5 días difíciles así que si alguien lee esto, sólo espero que tenga paciencia y no juzgue a esta quejumbrosa de la vida que lo único que intenta es encontrar su propia felicidad, esa que viene de adentro para ver si así llega sola la de afuera.
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